sábado, 12 de febrero de 2011

No hay mal que por bien no vengaa .'



Esa es la excepción, “ No hay mal que por bien no venga”. Cada lucha nos enseña algo, de esto salen dos ramas: La victoria, que nos da la razón y nos hace ver que jugando limpio y siendo nosotros mismos somos capaces de conseguir lo que nos proponemos. Y la derrota, ahí es cuando no tenemos que quedarnos quietos, lamentándonos, porque las cosas no han salido bien o porque hemos chocado con la pared, la derrota consiste en levantarte y seguir caminando hacia delante, memorizar los errores, estudiar las caídas, para no volver a tropezar con lo mismo una y otra vez.
Para dejar un camino atrás y empezar otro nuevo, donde… no te engañare, quizás vuelvas a caerte pero no será dentro del terreno anterior. Una lucha nueva, camino tras camino incorrecto, piedras, grandes, pequeñas, que tendrás que apartar para continuar, chocaras mas veces con muros, unos más duros que otros pero memoriza las caídas, las derrotas, y no te caigas dos veces con la misma piedra.
Todos buscamos lo mismo, tomamos caminos diferentes para conseguirlo pero al fin y al cabo las piedras, los muros y los baches nos tocan a todos. Es ley de vida. Así de simple y sencilla.

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